viernes, 31 de octubre de 2008

Los Urrielles 2005

Roca, roca y más roca. Solo roca. Pequeñas, medianas, grandes y enormes, pero rocas por todas partes. Calizas grises o naranjas; porosas, lisas o fisuradas. Un paraíso, vamos. Otro de esos lugares que suponen una cita ineludible año tras año. Y encima allí está El Picu.

Así fue mi primera experiencia "montañera" en los Picos de Europa.

Primera toma de contacto. Cuatro amigos y una aventura. Atravesar el Macizo Central de Picos de Europa, el macizo de los Urrielles. Todo comenzaba en Fuente Dé para terminar en Caín. Cuatro días y cuatro macutos llenos de comida que iba a sobrar, uno estrenando botas (si, yo), otro que apenas había pisado la montaña y tres que realmente no sabían adonde iban.



Sufrir sonriendo, eso es lo que hicimos durante aquellos cuatro días. Enfrentarnos directamente a nuestra capacidad de resistencia. Con el paso del tiempo el recuerdo que me queda es el de un macuto que me aplastaba contra el suelo y una enorme satisfacción después de cada cuesta, de cada pedrera, de cada paso delicado. Aquí es dónde me encontré por primera vez un spit en un sitio por dónde iba "andando". Aquí es dónde tuve mi primera pájara de verdad, de esas que te hunden la vida, cuando el siguiente paso es imposible. Aquí es dónde decidí volver al Picu cada año. Aquí aprendí tantas cosas...




Gracias a las indicaciones del dueño de la tienda "Vivac" (creo que la han cerrado y me jode, allí me compré mis primeros pies de gato), la primera parte del camino, entre Fuente Dé y Vega Urriellu, descubrimos paisajes increíbles y disfrutamos de esas zonas que te ofrecen soledad, algo que muchas veces es importante para disfrutar de la montaña al 100%. Collada bonita fue un punto de inflexión. Llegamos andando por la niebla, sin estar muy seguros de ir bien encaminados. Llegamos al collado y nos metemos en una pequeña cueva a comer dejando fuera una niebla que mas parecía un merengue. Comemos y al salir la niebla se estaba levantando, dejándonos ver la cara este del Picu poco a poco. Sólo digo que ponen los pelos de punta recordándolo.



Todo lo demás, andar y subir pedreras. El choque con la montaña ya se había producido, ya nos había maravillado, así que el resto del viaje fue, simplemente, mantenernos en ese estado de sufrir sonriendo. De Vega Urriellu a comer en Cabaña Verónica, de allí a Collado Jermoso. En Collado Jermoso hubo otro grandísmo momento. ¡¡¡Tenían BARRIL DE CERVEZA!!! jejeje. Nunca una birra me supo tan rica. Tenía una ampolla en cada talón del tamaño de un parche de compeed antiampollas. De eso habrá que hablar otro día.




Noche en Collado Jermoso y bajamos a Caín. Más y más pedreras, el guarda que parece que esquía por ellas y nosotros rotos como buenos primerizos que somos. Bajada preciosa con bosque al final.




Las cervecitas de rigor al terminar una actividad...



Y un día de descanso en Caín de arriba, que está abandonado y nadie va a visitarlo, a pesar de que es precioso. Espero que siga siendo un rincón poco frecuentado...sobre todo teniendo tan cerca la ruta del Cares...



Luego seguimos de viaje por Asturias, pero eso ya fue más playa y festividades varias, jejeje.

miércoles, 29 de octubre de 2008

La Pedriza



¿Qué puedo decir de la Pedra que no se haya dicho ya?
Todo el que la disfruta con cierta regularidad está enamorado de ella, aquel que conoce esa tensión especial que produce avanzar por sus placas de adherencia y esos que la recorren para seguir admirándose por las caprichosas formas de sus riscos. Todo el que la disfruta la admira y respeta.

...Todos ellos son los que pueden entenderme...

Para mi es algo muy especial. La considero mi segunda casa, ES mi refugio.



Refugio de granito, liquen y jaras.

El comienzo

Habrá que empezar por algún sitio, y que mejor que presentándome.
Me llamo Álvaro, a día de hoy tengo 23 años, y cada vez que puedo acudo a la naturaleza. Es "Ella" la única que sabe darme las respuestas que busco.



Normalmente mi forma de acercarme a "Ella" es mediante la escalada, la exploración de las montañas. Buscar una línea donde me vaya a poner a prueba física y mentalmente.


Pues de esas líneas y de las experiencias que me aportan es de lo que pretendo escribir en este blog. Somos muchos los que disfrutamos sintiéndonos pequeños frente al mundo, y me refiero a la Tierra, no a la gente. Asumiendo nuestra naturaleza, débil y fugaz, frente a la grandiosidad de lo imperecedero, lo que estaba antes y seguirá después de nuestro paso por aquí.